6 y 27 de noviembre, tal como ya habíamos anunciado, estuvimos en San Lorenzo de El Escorial, en las jornadas sobre gestión de la diversidad en ámbito local en la actual situación de crisis, que organizamos para la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración.
Estamos muy satisfechos y satisfechas del desarrollo de las jornadas, y especialmente de las sesiones de trabajo de los talleres temáticos. Quedó sobradamente demostrada la tesis inicial, según la cual, los agentes que intervienen en el ámbito local (administración, entidades y otros) tienen un conocimiento y una experiencia que les permite generar respuestas a los retos actuales. En las tres sesiones de trabajo de los talleres, los y las participantes de las jornadas, mediante workshops, presentación y análisis de experiencias, y debate en grupo, fueron capaces de identificar las necesidades y oportunidades que actualmente hay en el mundo local, pero también de identificar los agentes que pueden intervenir en él y de formular propuestas para orientar la acción.
En breve, podréis disponer de las conclusiones de las jornadas a través de la página web específica del portal Integra Local.
Desde Alius Modus queremos agradecer a la Dirección General de Integración de los Inmigrantes la confianza depositada en nuestro equipo y la posibilidad de trabajar en un formato que se ha mostrado adecuado. Y al conjunto de personas que han participado en las jornadas, su disponibilidad, interés y valiosas aportaciones. A todo el mundo, muchas gracias y hasta pronto!
Aprovechamos para informar de las jornadas que estamos organizando para la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, los próximos 26 y 27 de noviembre en Madrid.
Las jornadas quieren ser un espacio en el que compartir, estimular y potenciar el conocimiento en torno a la gestión de la diversidad y la convivencia y sus oportunidades en el mundo local, en la actual coyuntura. Se dirigen a responsable de las distintas administraciones, representantes de asociaciones, entidades y ONGs, y otros agentes sociales (sindicatos, mundo empresarial, sectores económicos…) y ciudadanos/as particulares.
Pensamos que no es momento de grandes discursos si no, sobre todo, de poner sobre la mesa el conocimiento y la experiencia del mundo local (de todos sus agentes) para reflexionar en torno a los retos y, especialmente, las oportunidades que identificamos. Con la voluntad de generar propuestas concretas y dar pautas que orienten las acciones a desarrollar. Por este motivo, las jornadas están estructuradas en torno a cuatro talleres temáticos: ocupación y dinámicas laborales; inclusión social y ciudadanía; convivencia; y gestión estratégica de la diversidad.
Encontraréis más información sobre las jornadas en el portal Integra Local, dónde también podréis rellenar el formulario de inscripción. ¡Atención que el plazo de inscripción finaliza el día 11 de noviembre y las plazas son limitadas!
Escribir acerca de mi propio proceso de migración y mis aventuras en el mercado laboral español, me genera hoy una amplia gama de emociones. Y es que desde hace 3 años que tomé la decisión de vivir en otro país diferente al mío, he pasado por dos procesos fallidos de residencia de trabajo, un tercero aún sin concluir, una amplia y extenuante carrera como becaria, además del haber conocido a muchas personas que me han abierto la posibilidad que en cada momento me lleve un gran aprendizaje.
En este proceso están presentes emociones que se reciclan una y otra vez. La confianza en los otros cuando te encuentras gente abierta al cambio y con la sensatez de verte como una oportunidad y no como un enemigo; el miedo y la inseguridad que te da el sentirte excluido del grupo mayoritario, ya sea por el idioma, por el estilo de vida o por la cultura; la sensación de poder ante el hecho de que ser extranjero es una decisión de vida y de que siempre tienes la posibilidad de regresar a tu país.; la rabia frente a los asomos de discriminación en ámbitos laborales, burocráticos, personales. Y obviamente la sensación de incertidumbre, presente en cada uno de los momentos de mi aventura.
Me quiero detener en la incertidumbre, ya que pienso que es una emoción que siempre acompaña tanto los procesos migratorios, como al mercado laboral español, más aún en esta época de crisis global. Y es que la incertidumbre se ha convertido en mi compañera de viaje, y ha significado el perderme para encontrarme y volverme a perder, es una espiral que me ha permitido avanzar tanto en el reconocimiento de la diferencia, la otredad, la multiplicidad, como en el conocimiento de mis capacidades y mis limitaciones.
De la mano de la migración y de la incertidumbre, está la decisión que hemos tomado muchos inmigrantes de quedarnos en una condición de ilegalidad o de irregularidad. Y es evidente que suceda, cuando se está en un país como extranjero, las leyes nos dicen que no tenemos las mismas opciones de movernos en ámbitos laborales y sociales como lo hace un local. Y allí aparecen contradicciones: la clandestinidad nos seduce, nos da el poder de ver las cosas desde una posición diferente, pero también siempre estás caminando sobre el filo. Somos ciudadanos desarraigados, mirando a ambos lados del paisaje, sin poder permanecer en alguno (esto por lo menos en los primeros años de adaptación).
A nivel laboral, tenemos la sensación de siempre estar dos pasos atrás de los locales, y aunque tengamos una amplia carrera profesional y en ocasiones una mejor preparación académica, se hace difícil encajar y sentirte valorado.
En mi caso particular he estado los 3 años de mi permanencia en España como becaria. Y aunque con este estado se pueden hacer bastantes “bromas” (gracias a becarias mundialmente famosas), también surgen un sin número de cuestionamientos frente a tus posibilidades personales y a las leyes laborales del país en el que vives.
¿Cómo las empresas permiten que una persona extranjera esté 3 años o más en condición de becaria? ¿Cómo la ley permite esto? ¿Qué garantías tenemos los inmigrantes ante esta condición “eterna”? En mi caso este estado ha sido consecuencia de dos procesos fallidos de residencia de trabajo. Sin embargo conozco muchos casos en los cuales la empresa se beneficia del trabajo cualificado del inmigrante, a muy bajo costo y sin necesidad de realizar los complejos procesos de permisos y autorizaciones que exige la ley.
Actualmente estoy esperando la resolución de permiso de trabajo de un tercer proceso, ya les contaré como se resuelve todo. La incertidumbre está más presente que nunca en mi vida, pero también la sensación de libertad y de confianza que te empuja a mantenerte en un lugar.
Y es que los inmigrantes debemos escoger entre ser libres y trascendentales o ser parte de y normales, ser terrestres.