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Jornadas de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración

Aprovechamos para informar de las jornadas que estamos organizando para la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, los próximos 26 y 27 de noviembre en Madrid.

Las jornadas quieren ser un espacio en el que compartir, estimular y potenciar el conocimiento en torno a la gestión de la diversidad y la convivencia y sus oportunidades en el mundo local, en la actual coyuntura. Se dirigen a responsable de las distintas administraciones, representantes de asociaciones, entidades y ONGs, y otros agentes sociales (sindicatos, mundo empresarial, sectores económicos…) y ciudadanos/as particulares.

Pensamos que no es momento de grandes discursos si no, sobre todo, de poner sobre la mesa el conocimiento y la experiencia del mundo local (de todos sus agentes) para reflexionar en torno a los retos y, especialmente, las oportunidades que identificamos. Con la voluntad de generar propuestas concretas y dar pautas que orienten las acciones a desarrollar. Por este motivo, las jornadas están estructuradas en torno a cuatro talleres temáticos: ocupación y dinámicas laborales; inclusión social y ciudadanía; convivencia; y gestión estratégica de la diversidad.

Encontraréis más información sobre las jornadas en el portal Integra Local, dónde también podréis rellenar el formulario de inscripción. ¡Atención que el plazo de inscripción finaliza el día 11 de noviembre y las plazas son limitadas!

Caminando sobre el filo. Pensamientos de una inmigrante

Escribir acerca de mi propio proceso de migración y mis aventuras en el mercado laboral español, me genera hoy una amplia gama de emociones. Y es que desde hace 3 años que tomé la decisión de vivir en otro país diferente al mío, he pasado por dos procesos fallidos de residencia de trabajo, un tercero aún sin concluir, una amplia y extenuante carrera como becaria, además del haber conocido a muchas personas que me han abierto la posibilidad que en cada momento me lleve un gran aprendizaje.

En este proceso están presentes emociones que se reciclan una y otra vez. La confianza en los otros cuando te encuentras gente abierta al cambio y con la sensatez de verte como una oportunidad y no como un enemigo; el miedo y la inseguridad que te da el sentirte excluido del grupo mayoritario, ya sea por el idioma, por el estilo de vida o por la cultura; la sensación de poder ante el hecho de que ser extranjero es una decisión de vida y de que siempre tienes la posibilidad de regresar a tu país.; la rabia frente a los asomos de discriminación en ámbitos laborales, burocráticos, personales. Y obviamente la sensación de  incertidumbre, presente en cada uno de los momentos de mi aventura.

Me quiero detener en la incertidumbre, ya que pienso que es una emoción que siempre acompaña tanto los procesos migratorios, como al mercado laboral español, más aún en esta época de crisis global. Y es que la incertidumbre se ha convertido en mi compañera de viaje, y ha significado el perderme para encontrarme y volverme a perder, es una espiral que me ha permitido avanzar tanto en el reconocimiento de la diferencia, la otredad, la multiplicidad, como en el conocimiento de mis capacidades y mis limitaciones.

De la mano de la migración y de la incertidumbre, está la decisión que hemos tomado muchos  inmigrantes de quedarnos en una condición de ilegalidad o de irregularidad. Y es evidente que suceda, cuando se está en un país como extranjero, las leyes nos dicen que no tenemos las mismas opciones de movernos en ámbitos laborales y sociales como lo hace un local. Y allí aparecen contradicciones: la clandestinidad nos seduce, nos da el poder de ver las cosas desde una posición diferente, pero también siempre estás caminando sobre el filo.  Somos ciudadanos desarraigados, mirando a ambos lados del paisaje, sin poder permanecer en alguno (esto por lo menos en los primeros años de adaptación).

A nivel laboral, tenemos la sensación de siempre estar dos pasos atrás de los locales, y aunque tengamos una amplia carrera profesional y en ocasiones una mejor preparación académica, se hace difícil encajar y sentirte valorado.

En mi caso particular he estado los 3 años de mi permanencia en España como becaria.  Y aunque con este estado se pueden hacer bastantes “bromas” (gracias a becarias mundialmente famosas), también surgen un sin número de cuestionamientos frente a tus posibilidades personales y a las leyes laborales del país en el que  vives.

¿Cómo las empresas permiten que una persona extranjera esté 3 años o más en condición de becaria?  ¿Cómo la ley permite esto?  ¿Qué garantías tenemos los inmigrantes ante esta condición “eterna”? En mi caso este estado ha sido consecuencia de dos procesos fallidos de residencia de trabajo.  Sin embargo conozco muchos casos en los cuales la empresa se beneficia del trabajo cualificado del inmigrante, a muy bajo costo y sin necesidad de realizar los complejos procesos de permisos y autorizaciones que exige la ley.

Actualmente estoy esperando la resolución de permiso de trabajo de un tercer proceso, ya les contaré como se resuelve todo. La incertidumbre está más presente que nunca en mi vida, pero también la sensación de libertad y de confianza que te empuja a mantenerte en un lugar.

Y es que los inmigrantes debemos escoger entre ser libres y trascendentales o ser parte de y normales, ser terrestres.

Una buena gestión de la diversidad en el centro de trabajo favorece la convivencia y la cohesión social

La diversidad es hoy una realidad en muchos centros de trabajo, y en la sociedad, y es una realidad en la composición de la clase trabajadora de Cataluña. Es beneficioso para la empresa, para los trabajadores y trabajadoras y para la sociedad si esta diversidad se trata desde la igualdad de oportunidades y no discriminación. Es un valor añadido para la economía, y para la convivencia y la cohesión social.

Lamentablemente, esta diversidad enriquecedora todavía no está asumida por nuestra empresa y en el pensamiento de nuestro mundo empresarial, son muy pocas las empresas que han introducido este elemento en el funcionamiento y en la vida de la empresa. En Cataluña, dos empresas han firmado ya acuerdos con los representantes de los trabajadores y trabajadoras para gestionar la diversidad y la no discriminación (Escorxador Gironès y Hotel Majestic) con la posibilidad de llegar a más. Pero son las excepciones, consideradas de buenas prácticas, cuando deberían ser pautas y políticas en el ámbito de la normalidad. En un nuevo modelo económico, que todos los agentes sociales deseamos, sin duda una buena gestión de la diversidad es un valor añadido para la competitividad, entre otros, para la internacionalización de nuestra economía y nuestro producto.

Una buena gestión de la diversidad y no discriminación tiene que pasar, primero, por acuerdos colectivos entre empresarios y la representación de las personas trabajadoras escogidas en cada centro de trabajo, y tiene que basarse en los siguientes elementos:

  • Formación y preparación de los gestores de recursos humanos en la diversidad. El conocimiento de tratar con la diversidad desde una disposición positiva y enriquecedora.
  • El conocimiento de los trabajadores y trabajadoras de sus derechos y deberes laborales y sociales, el conocimiento de su entorno y el funcionamiento de la empresa.
  • Conocimiento de la lengua como un derecho y un factor de igualdad, y la mejora de las condiciones laborales y la prevención de riesgos.
  • Sensibilización entre trabajadores sobre la diversidad, evitando los estereotipos, el racismo y la xenofobia, a favor de la convivencia y una buena cohesión.
  • La participación: en dos sentidos, la participación de los trabajadores y las trabajadoras inmigrantes en la vida de la empresa, en las elecciones de la representación sindical. El otro sentido de la participación, creo que tiene una trascendencia muy importante sobre la calidad de la vida, la calidad de las condiciones laborales y la calidad de nuestro crecimiento y modelo económico: es la participación en la gestión del tiempo de trabajo. La organización del tiempo de trabajo dentro de la empresa o en el centro de trabajo, hasta ahora es un monopolio del empresario. Creo que una nueva forma de gestionar los tiempos de trabajo con participación colectiva de los trabajadores a través de sus representantes, influye positivamente en la productividad y en la calidad de la producción.

Esta “flexibilidad personalizada”, acordada entre empresarios y representantes de los trabajadores, da respuestas a nuevas realidades y necesidades de los trabajadores y trabajadoras, entre otros, reconciliación de vida familiar y trabajo, necesidades personales, fiestas culturales y situaciones relacionadas con creencias religiosas. En el mismo sentido de siempre, una medida como esta, es en beneficio de todos y todas, trabajadores y trabajadoras, todos y todas pueden disfrutar de este derecho al margen del género, de la nacionalidad, de la procedencia, de la cultura o de la creencia.

Creo que estamos a tiempo de ser, en Cataluña, los pioneros de un modelo nuevo. Pioneros no sólo a nivel del Estado español, sino en Europa. Así seremos un ejemplo en la modernidad, en la igualdad de oportunidades, y en la no discriminación, y en modelo de convivencia y de cohesión social.

    Ghassan Saliba Zeghondi

    Secretario de Inmigración de CCOO de Cataluña