Inmigración y Movimiento Obrero

1- Sin agobiar con las cifras, unas cuantas para situar y facilitar la explicación posterior.

Según los datos de la última encuesta del INE disponible (1-1-2009), el número de extranjeros empadronados en el conjunto del Estado asciende a 5.598.691, lo que representa el 12% del conjunto de la población.

En la CAPV el numero de personas extranjeras empadronadas asciende a 132.189, lo que representa el 6,1% de la población.

A 30-9-2009, el número de personas con permiso de residencia y certificado de registro ascendía a 4.715.561, de las cuales 2.535.927 están en Régimen General y 2.179.830 en Régimen Comunitario.

En la CAPV, a fecha 30-9-2009, el número de personas con permiso de residencia y certificado de registro asciende a 104.074, de las que 60.482 están en Régimen General y 53.008 en Régimen Comunitario.

De las 60.482 personas que están en Régimen General, 6.563 tienen un permiso inicial, 13.928 una primera renovación, 17.358 una segunda renovación y 19.556 un permiso permanente.

Según la Encuesta de Población Activa correspondiente al tercer trimestre de 2009, la tasa de paro del conjunto del Estado asciende al 17,93%, es decir 4.123.300 parados y paradas.

La tasa de paro de las personas que tienen nacionalidad española asciende al 16,12%, 3.116.600 personas.

La tasa de paro de las personas extranjeras asciende al 27,51%, 1.006.700 personas.

En el año 2001, 16.743 personas extranjeras adquirieron la nacionalidad española por residencia.

En el año 2007, 71.810 personas adquirieron la nacionalidad española por residencia.

Prácticamente el 10% de las autorizaciones de residencia son de carácter no lucrativo, la mayoría de las cuales provienen de reagrupaciones familiares.

2- Lo que nos indican las cifras apuntadas

Que la inmigración que tenemos es muy estable. Así lo muestra la estructura de sus permisos

Que la mayoría ha venido a quedarse. Se hace un gran esfuerzo por renovar los permisos

Que la mayoría, a pesar de la crisis y de lo fuerte que les está golpeando, opta por quedarse, y que lo hace con sus familias.

Que una cantidad creciente de personas adquiere la nacionalidad española por residencia, fundamentalmente las provenientes de América Latina.

Que, aunque al Gobierno le hubiese gustado otra cosa, tenemos una inmigración de poblamiento, con vocación de permanencia, fundamentalmente estable y que no se va a marchar porque la coyuntura económica sea mala.

Y con eso tiene que trabajar el movimiento obrero organizado

3- ¿Con qué tiene que trabajar el movimiento obrero?

Con una población trabajadora que no tiene los mismos derechos que la población trabajadora autóctona.

En relación con el tema que estamos abordando, esa población trabajadora se encuentra en siete situaciones diferentes:

  • Irregularidad absoluta
  • Irregularidad empadronada
  • Regularizada con permisos de residencia y trabajo temporales. Inicial de 1 año, primera renovación de 2 años, segunda renovación de 2 años.
  • Regularizada solo con permisos de residencia temporales
  • Titular de permiso permanente
  • Familiar de comunitario
  • Comunitario

Desde el punto de vista laboral, no hay equiparación legal con los trabajadores autóctonos hasta adquirir el permiso permanente. Este permiso ha cambiado de denominación con la nueva Ley, la que ha entrado en vigor el 14 de diciembre, y se llamará de larga duración.

Tampoco tiene los mismos derechos desde el punto de vista social y familiar.

  • Su derecho a vivir en familia está limitado a un procedimiento de reagrupación
  • Es casi imposible reagrupar a los ascendientes. Más todavía con la nueva Ley
  • Hasta ahora las personas reagrupadas adquirían autorización de residencia, no de trabajo y residencia. Esto cambia con la nueva Ley para el caso del cónyuge y los hijos en edad laboral.

Esos trabajadores y trabajadoras tienen:

  • Menos derechos que los autóctonos
  • Una dependencia administrativa que no tienen los trabajadores autóctonos, hasta que adquieran el permiso permanente, el que de ahora en adelante se llamará larga duración.
  • La posibilidad de perder sus papeles y pasar a la irregularidad, o la de perder su antigüedad y que se les ponga el contador a cero y tengan que engancharse por el sistema de arraigo social.
  • Al estar el Régimen General prácticamente cerrado, pasan de la irregularidad a la regularidad por el sistema de arraigo social, que requiere una estancia continuada previa de tres años empadronada en situación de irregularidad y sobreviviendo en la economía sumergida. El sistema de arraigo laboral ha sido un fracaso total.
  • Sufren una doble fragilidad, la fragilidad general del mercado de trabajo (exclusión, paro, temporalidad de los contratos de trabajo, precariedad laboral), y una específica fragilidad administrativa, la de la dependencia de los permisos temporales y de los mecanismos jurídico administrativos en vigor (limitaciones profesionales y geográficas, cotizaciones, nuevos contratos, etc)
  • Lo que esa larga espera (la del arraigo social) representa desde el punto de vista social y familiar: vivir solos; en habitaciones alquiladas y con problemas con el padrón; no poder abordar la reagrupación hasta 4-5 años o más de haber llegado.
  • Son víctimas de la xenofobia y el racismo, institucional y social

Se ha ido construyendo un trabajador socio laboralmente muy debilitado, al que se le hace difícil enfrentarse a la vez a los dos tipos de problemas que tiene: fragilidad laboral general y fragilidad jurídico-administrativa específica. Es un trabajador muy presionable y muy presionado por los patronos, que utilizan los mecanismos de extranjería para imponerle de facto, en la práctica, condiciones laborales onerosas.

Es un trabajador con una estructura familiar mucho más estrecha que la población autóctona, con bastantes menos amortiguadores sociales, teniendo que acudir muy rápidamente a los servicios sociales y a las prestaciones sociales.

En la práctica, en muchas ocasiones, no le queda más remedio que optar por dar prioridad al mantenimiento de su situación administrativa regular, frente a otras posibles necesidades y reivindicaciones.

Todo lo anterior hace que sus preocupaciones, sus aspiraciones principales, las más urgentes, pueden no coincidir con las de los trabajadores autóctonos.

De ahí que el movimiento obrero organizado tenga que incorporar a su mundo reivindicativo las reivindicaciones específicas de esa población trabajadora que está en situación de discriminación y desigualdad.

4- Líneas de actuación

  • Evitar, combatir la idea de que los trabajadores inmigrantes son competidores de los autóctonos, tanto en el acceso al trabajo como a las prestaciones sociales. Lo peor que le puede ocurrir al movimiento obrero es que se instale en su seno una idea de competencia entre trabajadores.
  • No olvidar nunca que los sindicatos nacieron, en muy buena medida, para evitar la competencia y la división entre trabajadores.
  • Romper con la visión utilitarista de la inmigración, con la idea de que se queden si nos son útiles a nosotros, y que se marchen si eso deja de ser así. Es necesario combatir la hipertrofia del “nosotros”, el concebirnos a nosotros como los únicos sujetos con derechos y que el resto es dependiente.
  • Los problemas son de todos los que estamos aquí. Y la salida tiene que ser para todos. Por poner un ejemplo, la salida, la que fuere, tiene que ser para los cuatro millones y pico de parados, no solo para los tres millones de autóctonos.
  • Romper con la imagen del trabajador o la trabajadora inmigrante como complementario. Yo, autóctono, ocupo tales puestos de trabajo, y tu, inmigrante, tienes que ocupar esos otros que van quedando libres. Y además quiero que te quedes ahí, sin salirte de tu carril, y si esos puestos desaparecen te vas y punto.
  • Reforzar la consideración del trabajador y la trabajadora inmigrante como parte de la sociedad, en todos los terrenos, en el sociolaboral y en el político.
  • Reforzar las políticas sociales de inclusión y ciudadanía para todas las personas que vivimos aquí, en aspectos tales como la gestión de la crisis, fomento de la ocupación, vivienda social, ayudas y servicios públicos
  • Reivindicar la igualdad de derechos y la igualdad de trato en todo lo que tenga que ver con las medidas contra el paro y la precariedad laboral, independientemente del origen nacional de las personas.
  • Rechazar expresamente los criterios de preferencia nacional.
  • Incorporar a la actividad sindical sus reivindicaciones específicas

Agustín Unzurrunzaga

Oficina de Información de SOS Racismo de Gipuzkoa



One Response to “Inmigración y Movimiento Obrero”

  1. Xitlali dice:

    Me parece excelente este análisis y este enfoque de la situación de la inmigración en España. Así como me llama la atención que no venga de alguno de los sindicatos y se les tenga que recordar desde SOS racismo. Creo que hace tiempo que los sindicatos necesitan un recordatorio de este tipo y ojalá lo leyeran o llegará a ellos
    Saludos

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