Caminando sobre el filo. Pensamientos de una inmigrante

Escribir acerca de mi propio proceso de migración y mis aventuras en el mercado laboral español, me genera hoy una amplia gama de emociones. Y es que desde hace 3 años que tomé la decisión de vivir en otro país diferente al mío, he pasado por dos procesos fallidos de residencia de trabajo, un tercero aún sin concluir, una amplia y extenuante carrera como becaria, además del haber conocido a muchas personas que me han abierto la posibilidad que en cada momento me lleve un gran aprendizaje.

En este proceso están presentes emociones que se reciclan una y otra vez. La confianza en los otros cuando te encuentras gente abierta al cambio y con la sensatez de verte como una oportunidad y no como un enemigo; el miedo y la inseguridad que te da el sentirte excluido del grupo mayoritario, ya sea por el idioma, por el estilo de vida o por la cultura; la sensación de poder ante el hecho de que ser extranjero es una decisión de vida y de que siempre tienes la posibilidad de regresar a tu país.; la rabia frente a los asomos de discriminación en ámbitos laborales, burocráticos, personales. Y obviamente la sensación de  incertidumbre, presente en cada uno de los momentos de mi aventura.

Me quiero detener en la incertidumbre, ya que pienso que es una emoción que siempre acompaña tanto los procesos migratorios, como al mercado laboral español, más aún en esta época de crisis global. Y es que la incertidumbre se ha convertido en mi compañera de viaje, y ha significado el perderme para encontrarme y volverme a perder, es una espiral que me ha permitido avanzar tanto en el reconocimiento de la diferencia, la otredad, la multiplicidad, como en el conocimiento de mis capacidades y mis limitaciones.

De la mano de la migración y de la incertidumbre, está la decisión que hemos tomado muchos  inmigrantes de quedarnos en una condición de ilegalidad o de irregularidad. Y es evidente que suceda, cuando se está en un país como extranjero, las leyes nos dicen que no tenemos las mismas opciones de movernos en ámbitos laborales y sociales como lo hace un local. Y allí aparecen contradicciones: la clandestinidad nos seduce, nos da el poder de ver las cosas desde una posición diferente, pero también siempre estás caminando sobre el filo.  Somos ciudadanos desarraigados, mirando a ambos lados del paisaje, sin poder permanecer en alguno (esto por lo menos en los primeros años de adaptación).

A nivel laboral, tenemos la sensación de siempre estar dos pasos atrás de los locales, y aunque tengamos una amplia carrera profesional y en ocasiones una mejor preparación académica, se hace difícil encajar y sentirte valorado.

En mi caso particular he estado los 3 años de mi permanencia en España como becaria.  Y aunque con este estado se pueden hacer bastantes “bromas” (gracias a becarias mundialmente famosas), también surgen un sin número de cuestionamientos frente a tus posibilidades personales y a las leyes laborales del país en el que  vives.

¿Cómo las empresas permiten que una persona extranjera esté 3 años o más en condición de becaria?  ¿Cómo la ley permite esto?  ¿Qué garantías tenemos los inmigrantes ante esta condición “eterna”? En mi caso este estado ha sido consecuencia de dos procesos fallidos de residencia de trabajo.  Sin embargo conozco muchos casos en los cuales la empresa se beneficia del trabajo cualificado del inmigrante, a muy bajo costo y sin necesidad de realizar los complejos procesos de permisos y autorizaciones que exige la ley.

Actualmente estoy esperando la resolución de permiso de trabajo de un tercer proceso, ya les contaré como se resuelve todo. La incertidumbre está más presente que nunca en mi vida, pero también la sensación de libertad y de confianza que te empuja a mantenerte en un lugar.

Y es que los inmigrantes debemos escoger entre ser libres y trascendentales o ser parte de y normales, ser terrestres.



5 Responses to “Caminando sobre el filo. Pensamientos de una inmigrante”

  1. Virgili dice:

    Es de agradecer este ejercicio de apertura y sinceridad que haces con tu comentario. Es muy fácil para los nativos que juzguemos a partir de clichés y en base a lo que conocemos de un sólo lado de la realidad, haciendo oídos sordos a la parte de la realidad que se considera una amenaza. Creo que yo soy de las personas que pueden decir en voz alta que conocerte ha sido más que una oportunidad. Buena suerte con tu proceso. Seguro que esta vez llegará a un buen fin.

  2. Sergio M dice:

    Este artículo plasma los sentimientos y pensamientos de una persona que se encuentra en una situación que no esperaba al emigrar. Muestra el lado humano que se esconde en situaciones del mercado laboral. Una lástima que haya obstaculaciones de este tipo para la gente trabajadora y luchadora, pero la vida es así… de dura. Hace tiempo un conocido me dijo.. “la vida es sufrimiento. Pues el sufrimiento te hace sentir vivo”. No se si con esto aporto algún grano de arena. Al igual que todos aquellos que hayan leido el artículo. Esperanza y buenos pensamientos. Todo en esta vida se resuelve.

  3. Diana dice:

    Es realmente valioso el que permitas a quienes te conocemos y a quienes se identifican contigo en su condición de inmigrantes en ese u otro país, conocer las emociones que transitan en el diario vivir de muchos que como tú se han arriesgado y han asumido con ello el valor de los retos y de las experiencias.
    Seguro tu perseverancia triunfará como ha pasado en otros momentos, pero recuerda también que aquí y en muchos otros lugares, hay un montón de gente con los brazos abiertos para recibirte si así lo dicidieras.
    Mi abrazo

  4. mariantonia dice:

    Gracias por sus comentarios Virgili, Sergio, Diana.
    Creo que no fuí explícita en el artículo al exponer que lo mejor de ser inmigrante es la gente. La que conoces en el viaje (Barcelona está llena de gente interesante, noble y que me han recibido con la mente abierta); y la que dejas (En Colombia están mis amigos, los que siempre han aceptado que necesite conocer el mundo y que siempre me estarán esperando con los brazos y el corazón abiertos).

  5. Paula Cristina Ríos Zapata dice:

    Mariantonia, esa incertidumbre ha acompañado siempre tu vida, y la única certeza es que no sos una inmigrante, por que sos una “ciudadana del mundo” y eso te hace grande y eso hace que aunque en ocasiones te sintas dos pasos atras del otro, es solo en el momento en que te estas impulsando para sobresalir, muchos pasos mas por delante de la mayoria.
    Esa condición de inmigrante en este momento en España, nos ha hecho conocer a los que estamos anclados en nuestra tierra, otra parte del mundo a través de tu mirada.
    Muchas grtacias, por ese escrito y por permitirme estar un poco alla, a través de vos.
    Aca, no seras becaria, estaras por encima de muchos, pero tendras otras incertidumbres, y caminaras en el filo de otras tantas cosas, asi que vivelo y espera.
    Te quiero mucho

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