La inmigración y los efectos de la crisis económica

La crisis económica en España provocó, durante el año 2008, un claro descenso de la entrada de inmigrantes y un incremento de los retornos al país de origen. A pesar de estos efectos, el flujo inmigratorio no se detuvo completamente debido a la existencia, por un lado, de reagrupamiento familiar y, por otro, de inmigración laboral que el mercado español, con menos cantidad, sigue pidiendo y resolviendo mediante la contratación en origen.

La crisis en España se ha manifestado como una crisis de ocupación básicamente por el tipo de crecimiento económico por el que se apostó, basado en sectores intensivos en mano de obra. El aumento de desempleo registrado en el año 2008, no se debe únicamente a la pérdida de ocupación, sino también al crecimiento de la población activa. Es importante añadir que la tasa de paro de los trabajadores inmigrantes creció más que la de los autóctonos. Concretamente, el paro se incrementó 8,9 puntos porcentuales por los primeros, situándolo al 21,3% en este colectivo, mientras que sólo creció 4,6 puntos por los segundos, con una cifra del 12,5% de desempleo. De todos modos, esto no significa que los extranjeros perdieran más ocupación que los autóctonos, puesto que el incremento de paro también fue provocado por la incorporación de nuevos efectivos de población activa, mucho mayor en extranjeros que en españoles.

Con respecto a la pérdida de afiliación a la Seguridad Social durante el 2008, hay pocas diferencias entre autóctonos e inmigrados y el sector dónde se concentraron las pérdidas mayores es la construcción. Concretamente, las pérdidas de afiliación en este sector representaron el 63% del total de las pérdidas. La industria y el comercio también tuvieron pérdidas importantes en el número de afiliaciones, mientras que otros sectores, como la hostelería, las mantuvieron o incluso otras las aumentaron, como las actividades sanitarias, los servicios sociales, la educación o el empleo doméstico.

En relación a los regímenes de cotización a la Seguridad Social, los extranjeros registran una pérdida de afiliación importante en el régimen general, un mantenimiento en el régimen de autónomos y un incremento en el agrario y el de empleados del hogar. Respeto a las categorías laborales, las pérdidas de afiliación, tanto de los españoles como de los extranjeros, se produce en categorías bajas y medianas-bajas, hecho que pone de relieve las características de los sectores y de los colectivos que sufren una mayor destrucción de ocupación. Aún así, los que pierden más afiliación proporcionalmente en la categoría de peones son los extranjeros.

Un elemento a tener en cuenta en tiempo de crisis económica es la movilidad laboral, tanto horizontal (entre sectores) como vertical (entre categorías). Destaca, por un lado, la capacidad para la movilidad de los trabajadores extranjeros, ya identificada antes de la crisis y, por otro, el déficit general en esta cuestión del mercado laboral español. La Comisión Europea ha señalado la importancia de incrementar la movilidad en nuestro mercado laboral como factor clave para la salida de la crisis, de forma que los trabajadores extranjeros, con una movilidad 4 veces superiores a la española, pueden realizar aportaciones claramente positivas.

Ante esta situación, los esfuerzos han de orientarse a la recolocación de los parados, buscando otros sectores de actividad u otras áreas dentro de los mismos sectores que perdieron ocupación. Un elemento que toma una relevancia especial en esta recolocación de los desempleados es la necesidad de mejorar sus cualificaciones, razón por la cual la formación profesional y ocupacional han de estar preparadas para trabajar en este objetivo. El interés de los inmigrantes por los cursos de formación, también por los de idioma, se evidencia en su demanda de plazas, superior a la misma oferta. La crisis puede brindar una oportunidad para dedicar tiempo a la formación, hecho que no sólo incrementará las posibilidades de recolocación, sino también preparará nuestro mercado laboral para un futuro más productivo y con actividades de mayor valor añadido.

Con respecto al retorno de la inmigración, no disponemos de un conocimiento exacto de sus dimensiones debido a la dificultad de registro en la estadística padronal. Pese a esto, sabemos que el retorno real tiene unas dimensiones mayores que el computado por los programas de retorno asistido. Además, el retorno varía en función del origen de los inmigrantes, siendo el de rumanos el más importante, mientras que el de marroquíes y latinoamericanos, aun cuando se ha incrementado, sigue siendo poco significativo. El retorno se valora generalmente como una forma de aliviar el desempleo y es posible que a corto plazo tenga cierta incidencia en ese sentido, pero no será muy grande, y, por otra parte, debe tenerse en cuenta que a largo plazo puede incluso ser contraproducente para la economía española. Cunado nos hallemos en una nueva fase de crecimiento económico, y se agrave nuestro déficit demográfico de población activa (cosa inevitable), echaremos de menos a los inmigrantes retornados, y a sus hijos e hijas, que ya habían sido formados en nuestro mercado laboral y en nuestro sistema educativo.

Ya por último, en el actual escenario de crisis económica existe el riesgo de incremento de actitudes y comportamientos xenófobos que culpabilizan a los colectivos inmigrados de esta situación de crisis. Estas actitudes, además de efectos negativos a nivel económico, ponen en peligro la cohesión social, imprescindible para el buen funcionamiento de la sociedad. Es por esta razón que la lucha contra la xenofobia debe ser una de las prioridades de los gobiernos, los sindicatos y las entidades de la sociedad civil, siempre, pero especialmente en un contexto como el actual.

Miguel Pajares

Doctor en Antropología Social (UB)

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1 Comentario

  1. Construyendo dice: - responder

    Muchas gracias por aportarnos todos estas propuestas y este análisis. Personalmente me ha dado claves y argumentos que actualmente son importantes para abordar la práctica cotidiana en un entorno de inserción sociolaboral de personas nouvingudes (aunque muchos llevan hasta 8 años aquí)

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