¿Somos todavía tierra de oportunidades?

En las últimas semanas, amigas, conocidos con los que he trabajado en los últimos tiempos y que se han quedado sin trabajo, han marchado. No han vuelto a su país de origen, sino que partieron hacia otros lugares como Alemania, Bélgica o Estados Unidos. No compartían origen, puesto que nacieron en México, Santo Domingo, Marruecos o Senegal, ni tampoco dedicación, ya que son artistas, científicos, estudiantes de doctorado, empresarios o profesionales. Cuando les pregunté porque dejaban Cataluña, la respuesta era casi siempre la misma: “aquí no encuentro salida, lo que me ofrecen es de supervivencia y me gustaría probar suerte en otro lugar, donde me han dicho que puedes prosperar”. Es decir, van dónde creen que encontrarán oportunidades no sólo para ganarse la vida sino para crecer como personas.

Entonces, me pregunto. ¿Qué está pasando, por qué personas con calificación e ideas se van de mi país?

No tengo respuestas exactas y cerradas, pero si algunos comentarios. Mucho se habla de que la salida de la crisis depende en parte o totalmente del contexto internacional. También se afirma que es imprescindible aprovechar el talento y la cualificación personal para cambiar el modelo económico, potenciar la calidad del sistema productivo, etc. ¿Pero cómo lo haremos si dejamos marchar precisamente a los emprendedores y emprendedoras?  Por suerte, en las últimas décadas, Cataluña y el estado español han recibido millones de personas provenientes de cualquier parte del mundo. Pero cuando ha llegado la crisis el mensaje que enviamos es  que no los necesitamos porque ya no precisamos de mano de obra barata.

Ha habido falta de reconocimiento de la necesidad, la dependencia y las aportaciones de los nuevos vecinos y vecinas, incluso se está extendiendo la idea de que la inmigración es un problema, que si un extranjero abre una tienda no es un nuevo servicio para el conjunto de la población sino una invasión. Es necesario cambiar urgentemente esta imagen porque no es sólo la visión sobre la población inmigrada, sino sobre Cataluña.

Podríamos empezar por reconocerles, hacer visible su trabajo y su papel en el desarrollo del país de acogida; ellas y ellos nos han hecho un favor no al contrario. Si siguen siendo invisibles, marcharán sin que nos demos cuenta y después lo lamentaremos, porque para cambiar el modelo los necesitamos puesto que la innovación y la creatividad provienen en buena parte de estas personas. Necesitamos continuar siendo tierra de oportunidades, ya que ellas y ellos nos mantienen conectados al mundo, nos muestran y abren caminos. Como ha sucedido en otras épocas, espero que sabremos aprovechar las oportunidades que acontecen, cuando hemos tenido la suerte de ser tierra de atracción y acogida.

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