¿Es necesario gestionar la diversidad en las empresas?
En mi experiencia como Directora de RRHH de una empresa hotelera, muy a menudo me llamaban empresas de consultoría y me preguntaban sobre mis necesidades de “gestionar la diversidad”. Siempre respondía que no hacía falta, que las diferentes nacionalidades que convivían en la empresa se integraban bien e intentar trabajar en estos temas era “perder el tiempo”. Realmente estaba convencida de que las personas que venían de otros países se integraban en el entorno laboral sin ninguna dificutad y que, con buena voluntad, todo se solucionaba.
Cierto es que con los años, la realidad de la compañía cambió y en algunos centros de trabajo el número de personas extranjeras era cada vez mayor… y empezaron los problemas. En uno de los centros de trabajo, concretamente en Barcelona, nos encontramos que más del 80% de la plantilla tenía una nacionalidad distinta a la española: había personas de Marruecos, de Perú, de Colombia, de República Dominicana, de Rumanía…
De un día para otro, las bajas por enfermedad empezaron a incrementar, y constantemente teníamos que sancionar a empleados por situaciones de lo más inverosímil: discusiones, algún que otro lanzamiento de utensilios a la cabeza del compañero, insultos (o eso parecía) en idiomas varios… El responsable de ese Centro de trabajo realmente no sabía que hacer. Inicialmente decidió hablar con todos y pedirles que pusieran de su parte. En una segunda fase, ya fue el “os lleváis bien o habrá consecuencias negativas” (y obviamente, eso no ayudó mucho). Finalmente, y cuando las bajas y las sanciones ya pasaban de la “media normal” fue cuando llegó a conocimiento de RH.
Después de hablar con unos y con otros, y ver que en muchos casos no había más que malentendidos y falta de comunicación, decidimos realizar un programa de gestión de la diversidad. Organizamos dos días de convivencia entre todos los empleados (jefe incluído) y afloraron muchos problemas que efectivamente eran fruto del no-entendimiento. Terminamos los dos días con un plan de acción para mejorar esa integración, no sólo con los que estaban en ese momento sino también para futuros empleados… El resultado fue espectacular: no sólo se acabaron las bajas y las sanciones sino que los empleados empezaron a compartir más que “tiempo de trabajo”: en su casa, preparaban platos típicos de su país y los traían al trabajo para que sus compañeros los probasen, hicieron algunas excursiones para conocer Barcelona…
Definitivamente no se me ocurrirá jamás volver a decir eso de que gestionar la diversidad no es necesario….


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